viernes, 21 de octubre de 2011

Los ricos se aduenan del futbol europeo

Lo que alguna vez comenzó como una anécdota, hoy en día se ha convertido en una tendencia dentro del mundo del futbol. Cada vez que un club acaricia la quiebra, entra en barrena sin control y no puede tapar el agujero negro por el que se le han escurrido sus finanzas, aparece en el horizonte un hombre amenazante, cargado de petrodólares, con mirada fija y sin contemplaciones.

Paris Saint Germain. Getty Images
Los jeques tienen un olfato adiestrado. Aparecen sin avisar pero habiendo percibido un pútrido olor que en tiempo récord recuperará la esencia de una fragancia parisina. Como el Paris Saint-Germain, último club en sucumbir a la corriente de moda en el balompié europeo.

Pero ¿qué los lleva a invertir en clubes que financieramente hablando no siempre son rentables, e incluso en ocasiones se trata de entidades que distan de tener una gran influencia en el mercado?.

El perfil de estos empresarios árabes en su mayoría, aunque también los hay rusos y americanos, a simple vista, y suponiendo que por un momento nos sumergimos en la psicología, podría ser el de ricos caprichosos que buscan tener notoriedad a través del futbol para darse a conocer en sociedad. O la de excéntricos personajes que no satisfechos con despilfarrar su dinero en comprar Rolls- Royce, o en construir tinas de hidromasaje de oro, o en llenar sus salas de elefantes, osos polares y tigres de bengala disecados, se han dado a la tarea de comprar clubes para alimentar su ego y ver cómo sus ídolos comen de sus manos y al mismo tiempo observar la transformación de un club pequeño en un gigante con cabeza de ratón.

Pero lo cierto es que algunos especialistas aseguran que la realidad muestra un perfil de inversor muy distinto al que se esconde debajo de la burka. Son hombres que han estudiado en las mejores universidades del mundo, que tienen postgrados archivados en sus cabezas como diamantes en una mano, que cuentan con holdings que ramifican sus inversiones en diferentes sectores de la economía, con radares que los mantienen en alerta donde hay negocio.

Y lo cierto es que han encontrado en algunos clubes la rentabilidad necesaria para invertir. Pero quizás no son los buenos resultados, los campeonatos -que sí, también hay que decirlo-, lo que les llama la atención del futbol, sino los negocios que giran en torno al prehistórico juego de las patadas..

El glamoroso caso del Manchester City

Recientemente, un reconocido periódico económico español, analizó el curioso caso del Manchester City.

Sheik Mansour. Getty Images
En 2008, el grupo de inversión árabe Abu Dhabi United Group for Investment and Development Limited, propiedad del jeque Mansour bin Zayed Al Nahyan, compró por 200 millones de libras al conjunto Citizen. En un periodo de tres años, el nuevo propietario ha invertido alrededor de 480 millones en contrataciones millonarias.

A simple vista, el negocio le está saliendo costoso al interesante Mansour, si tenemos en cuenta que su equipo sólo ha ganado la FA Cup. Sin embargo, al salir del Manchester Stadium nos encontramos con la construcción de un área gigantesca que será un desarrollo urbanístico en un terreno valorado en unos mil millones de libras. Pero también, a raíz de la adquisición del Manchester City, ha incrementado su línea de inversión y ha logrado cerrar un contrato para producir películas en Hoollywood por un valor aproximado de 800 millones de euros.

Aterrizan en España

En España, ese fenómeno de las burkas apareció el verano pasado. El qatarí Abdullah ben Nasser Al-Thani compró el Málaga por 36 millones de euros. De inmediato comenzó a incorporar a jugadores de renombre, como Julio Baptista, Diego Buonanotte, Van Nistelrroy o Santi Cazorla.

Aficionado al Malaga. Getty Images
Habría que acentuar que no había razón para invertir en un equipo que ni siquiera participaba en competiciones europeas. Sin embargo, hace tres meses, la Junta de Andalucía nos dio la respuesta al anunciar la concesión de las obras de ampliación y explotación del puerto marbellí. El adjudicatario era Nasir Bin Abdullah & Sons, empresa de la cual es propietario el dueño del conjunto andaluz. La obra está valorada en 84 millones de euros y permitirá su explotación durante los próximos 40 años.

Pero no sólo se han inmiscuido en el mundo del balón, también están atrapados por las apuestas y la hípica, por el tenis y el motor. Poco a poco se van haciendo de torneos que van cobrando prestigio y al que acuden los mejores deportistas en busca de ganar cheques millonarios. Juegan al cricket y al futbol, les gustan los coches y atraen la Fórmula 1 a sus geografías. Tendrán su Mundial en 2022. Reciben a los deportistas como si fueran estrellas de rock, los hospedan en las suites presidenciales que tienen incrustaciones de rubís y diamantes en cada pared. El dinero lo es todo y más, si no, que les pregunten a Hierro, Guardiola, Batistuta y Romario, que alguna vez ahí llenaron sus carteras de petrodólares.

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